
Devil is in the detail, or God, as you wish…
«El diablo está en los detalles», dijo alguien en algún momento. Se me ocurren cosas aquí, y puedo hablar sin preocuparme de lo que resulta. Te dejo la libertad de leer lo que te plazca en el espacio entre las palabras, otros cuentos si quieres. Espero que encuentres el tuyo; hermoso sería si fueran respuestas. Eso es otro sueño. Algún día te contaré lo que he venido a hacer. Te prometo ser coherente, no abusar de tu atención, y solo te pido unos pocos minutos. Qué presumida, ¿cierto?
Los detalles… a veces, por dedicarme tanto a ellos, pierdo la visión global de las cosas y tengo que volver a salir un momento.
El desayuno de los días libres: el pan tostado, la mantequilla salada y mermelada de higos, el café que sale e inunda la cocina. Abrir las cortinas y las ventanas, dejar que los primeros vientos entren, cantar a la madrugada sola en la playa, tirarse al mar después de correr, los latidos de mi propio corazón después de una subida en la montaña, la luz del sol entre las hojas, el desnudarse de los árboles en otoño, pedalear bajo una lluvia generosa, las gafas que se empañan, llorar fotografiando la calle donde nací, el sonido de mis pasos un domingo por la mañana, el roce de las pieles, los suspiros, mi mano pequeña entre las de mi padre en un paseo de domingo, tirarse en un charco y ensuciarse los zapatos, jugar a Monopoli con los números en las puertas, tirar una moneda para elegir entre izquierda y derecha, leer un cuento en voz alta cuando nadie te escucha, tocar la guitarra y cantar algo que no tiene sentido, levantarme de madrugada y salir con la cámara, fotografiar el aire, el olor del palo santo, del ajo, de la pimienta recién molida, la textura de un marshmallow, comer un mochi, el aroma al partir una rama de canela, el crujir de las hojas secas en otoño, despertarme riendo por la belleza de un sueño, leer sentada en un parque, escribir, el clic de una vieja Yashica, el olor del revelado.
¿Devil is in the detail, mírame ahora, ¿soy la misma?
Es como si estuviera buscando el comienzo de algo que no acaba de salir. Me doy cuenta de que todavía no sé a dónde dirigirme. Te quiero hablar de mí; quiero escribir un cuento y dejar que mi fantasía vaya a donde quiera. No hechos. La realidad es solo un espejo de nuestras experiencias, y eso debería ayudarme, ¿no? Aún no me decido; me quedo al margen, rondando. Sé que llegará ese momento en el que comenzaré y no podré detenerme. Es solo lanzarme en ese maldito agujero y ver qué hay adentro, ¿qué hay por ahí? ¿Qué es lo que me asusta? ¿Mejor la cobardía?
Qué mejor que gozar aquí, segura, de que nada pueda ocurrir. No me juzgues; me pregunto si puedo hablar de libertad ahora. ¿Quién es dueño cuando gobierna el miedo? ¿Qué es el miedo sino otra fantasía?
Por favor, déjenme vivir en paz, en mi cobardía, en mis esquinas silenciosas donde me encuentro, pisando mis hojas secas. No quiero que otro sepa. Es tarde; me voy a dormir. Soñaré con eso; preguntar qué hacer, ellos sabrán decirme.
Solo una última cosa: déjenme en paz.


