logo

EL SILENCIO DE LAS COSAS

EL SILENCIO DE LAS COSAS

¿Cómo te llamas?

No me digas; realmente no me importa ahora tu nombre. Es solo una palabra. Cuéntame de ti, mejor.

¿Cuál es tu color preferido?

Cuéntame cómo has nacido.

Cuando yo vine al mundo, había tormenta afuera.

¿Puedes oír el sonido de las cosas?
Esa voz en la madrugada que te llama…

¿Puedes oír los olores? La pimienta al final sobre un plato caliente tiene ese gusto a mi casa; es mágico. Si te detienes y dejas que toda palabra fluya hasta desaparecer…

Pruébalo un momento, por favor…

Arranca así.

¿Pudiste llorar al escuchar a tu padre decirte que fuiste lo mejor que hizo en su vida?

Yo no pude. Había demasiado ruido a mi alrededor. No pude llorar; lo hice en la noche, en el silencio de una calle sin nombre.

Fotografié las esquinas donde jugaba de niña. No había sonidos en mi cabeza, ni cuentos.

¿Cuándo lloraste la última vez?
No quiero saber tus razones, solo cuándo… ¿lo recuerdas?

¿Puedes acordarte a qué huele tu casa?

Yo no tengo ese olor, no tengo casa. Mi olor es el único hogar que habito ahora: es como azucarado, y un poco a tabaco e incienso.

¿El sonido de la lluvia, qué sabor tiene para ti?

A mí me sabe a tierra, a hierro, me sabe a fiesta, a alegría. Otro recuerdo.

¿Viste la rabia alguna vez? ¿La sentiste? Esa que duele como si te arrancaran las entrañas…

Salí corriendo, con el corazón latiendo en mis manos.

¿Viste el miedo? ¿Lo sentiste? ¿Te quedaste paralizado en él, sin voz en la garganta?

Con él salí del pozo; me tenía de las manos.

Dejemos de hablar. Solo una última pregunta:

¿Has escuchado alguna vez el sonido de la belleza?

Es frágil, sutil, como unas pequeñas alas. Tienes que estar atento. Cierra los ojos, hazlo, por favor. Lo escuchaste, ¿verdad?

Yo vivo ahí ahora, en ese silencio.

Búscame si quieres.

.

Leave a comment