La noche me sorprende perdida en la callejuela de la ciudad vieja, ha pasado una hora y sigo dando vueltas sin saber a dónde ir, no quiero parar, no quiero seguir, como te sientes me digo, ¿cómo te sientes?
Ni feliz ni triste, ni bien ni mal, hay alguna fórmula inteligente de sentirme, anestesiada, ausente, vuelvo en cinco minutos dice un cartel que cuelga de mi cuello.
Hasta las calles se quedan mudas, unos pocos faroles, dan tridimensionalidad a las piedras de los edificios, sombras de luz difusa, no me hallo amigo mío.
Y no me encuentro y no me veo, mejor dicho, no me reconozco.
Me siento como un guerrero que a l despertar se da cuenta que la guerra ha acabado hace tiempo, extranjera en esas tierras que ha conquistado
Escucha jazz, no tengo esperanzas, deseos, antojos, necesidades, una incertidumbre
Mi querido padre, de esas voces que gritaban en mis entrañas quedan letras y sonidos, dibujos sin sentido y significado, estaban en mis entrañas, se habían pegado a la pared de mi estómago, en las vísceras, se habían agarrado a mis pulmones, las había hecho mías como un credo, tus palabras eran mi dogma padre.
Una ola desde el pubis hasta la garganta se estalla en el suelo y mi rabia desaparece.
Ese silencio
Paz .
Mi querido padre, arrodillada ante tuyo te perdono.
Como te sientes ¿
Vacía y llena.


