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ALGO ME DUELE

Algo me duele.

Creo que eres tú en una esquina.

Algo me duele y no lo veo,
no hay herida superficial,
no hay sangre por ningún lado,
no hay fiebre.

Lloro por algo que no puedo ver,
anestesiada,
los ojos húmedos… no lo encuentro.

Algo me duele y no sé dónde está.

Me dueles tú, en ese lugar entre las costillas, debajo del esternón;
estás profundo y bien protegido. ¿Cómo llegaste, dolor, hasta ahí?

Recuerdo haber cerrado bien ese lugar hace muchos años,
escarbado galerías y trincheras, erigido murallas, tapado todas las ventanas.
Ni el aire, para que el fresco no me hiriera, ni el aire se podía colar. Demasiadas guerras y muertes…

Dolor, hicimos un pacto, ¿te acuerdas?

Gentil, el aire fue entrando, el agua empezó a regar los terrenos alrededor,
y, despacio, se fueron cayendo las murallas. De la tierra fértil brotaron plantas y árboles,
y dieron flores y frutos.

Ese desierto por el que andaba sedienta
se fue transformando en un bosque. ¿Cómo llegaste? Me rindo ahora.

¿Es la vulnerabilidad la fuerza del guerrero?

Algo me duele y eres tú.

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